{"id":1063,"date":"2019-11-30T08:27:37","date_gmt":"2019-11-30T08:27:37","guid":{"rendered":"http:\/\/melodiando.posibles.org\/?p=1063"},"modified":"2019-11-30T08:29:37","modified_gmt":"2019-11-30T08:29:37","slug":"la-vista-que-no-pude-soportar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/melodiando.posibles.org\/?p=1063","title":{"rendered":"Matar al rey"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>La vista que no pude soportar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p> Los \u00c1ngeles siempre hab\u00eda sido mi hogar. Mi elecci\u00f3n de Los \u00c1ngeles no hab\u00eda sido cuesti\u00f3n de mi voluntad. Para m\u00ed, el quedarme en Los \u00c1ngeles ha sido el equivalente de haber nacido all\u00ed, quiz\u00e1s a\u00fan algo m\u00e1s profundo. Mi v\u00ednculo de afecto siempre ha sido total. Mi cari\u00f1o por la ciudad de Los \u00c1ngeles siempre ha sido tan intenso, a tal grado una parte de mi ser, que nunca he tenido que darle voz. Nunca he tenido que revisarlo o renovarlo, nunca.<br> Ten\u00eda en Los \u00c1ngeles mi familia de amigos. Eran para m\u00ed parte de mi medio inmediato, es decir, los hab\u00eda aceptado totalmente tal como hab\u00eda aceptado la ciudad misma. Uno de mis amigos hizo la declaraci\u00f3n una vez, un poco bromeando, de que todos nos odi\u00e1bamos cordialmente. Indudablemente pod\u00edan darse el lujo de tales sentimientos porque ten\u00edan otros arreglos emotivos a su disposici\u00f3n, como padres y esposas y maridos. Yo s\u00f3lo ten\u00eda mis amigos en Los \u00c1ngeles.<br> Por la raz\u00f3n que fuera, yo era el confidente de cada uno. Cada uno de ellos me contaba todos sus problemas y vicisitudes. Mis amigos eran de una intimidad tal que nunca reconoc\u00ed sus problemas o tribulaciones como algo menos que normal. Pod\u00eda hablar con ellos durante horas de las mismas cosas que me hab\u00edan horrorizado de las grabaciones y del psiquiatra.<br> Adem\u00e1s, no me daba cuenta de que cada uno de mis amigos era incre\u00edblemente parecido al psiquiatra y al profesor de antropolog\u00eda. Nunca me fij\u00e9 en lo tensos que estaban. Todos fumaban de manera compulsiva tal como el psiquiatra, pero nunca me hab\u00eda sido obvio, porque yo fumaba igual y estaba igual de tenso. La afectaci\u00f3n de su habla era otra cosa que nunca hab\u00eda notado, aunque exist\u00eda. Siempre afectaban el gangueo del oeste de los Estados Unidos, pero estaban muy conscientes de lo que hac\u00edan. Ni me hab\u00eda fijado en sus directas insinuaciones acerca de una sensualidad que eran incapaces de sentir, que conoc\u00edan s\u00f3lo a nivel intelectual.<br> La verdadera confrontaci\u00f3n conmigo mismo empez\u00f3 al enfrentarme con el dilema de Pete. Vino a verme, todo golpeado. Ten\u00eda la boca hinchada y un ojo rojizo e inflamado que evidentemente hab\u00eda sufrido un golpe y ya se estaban poniendo morado. Antes de que pudiera preguntarle lo que le hab\u00eda pasado, solt\u00f3 de buenas a primeras que su mujer, Patricia, hab\u00eda ido durante el fin de semana a un encuentro de agentes de bienes ra\u00edces relacionado con su empleo, y que algo terrible le hab\u00eda sucedido. Al ver el aspecto de Pete, pens\u00e9 que Patricia hab\u00eda estado en un accidente, estaba herida o hasta muerta.<br> \u2014Pero \u00bfse encuentra bien? \u2014le pregunt\u00e9, sinceramente afligido.<br> \u2014Claro que est\u00e1 bien \u2014ladr\u00f3\u2014. Es una puta y una bestia y nada les pasa a las putas-bestias m\u00e1s que se las cogen y les gusta.<br> Pete estaba lleno de rabia. Temblaba casi convulsivamente. Su abundante cabello rizado se le paraba por todas partes. Por lo general se lo peinaba con esmero, alis\u00e1ndose los rizos naturales. Ahora ten\u00eda un aspecto m\u00e1s loco que un demonio de tasmania.<br> \u2014Todo estaba normal hasta hoy \u2014continu\u00f3 mi amigo\u2014. Entonces, esta ma\u00f1ana, al salir de la ducha, me chasque\u00f3 el culo con una toalla y eso es lo que me hizo ver que andaba cogiendo con alguien.<br> Su razonamiento me ten\u00eda desconcertado. Lo interrogu\u00e9 un poco m\u00e1s. Le pregunt\u00e9 c\u00f3mo el acto de chasquearlo con una toalla pod\u00eda revelar tal cosa. \u2014Si eres un culo, no te revela nada \u2014dijo con veneno en la voz\u2014. Pero yo conozco a Patricia, y el jueves antes de que fuera al encuentro de agentes, \u00a1no pod\u00eda chasquear una toalla! De hecho, nunca ha podido chasquear una toalla durante todo el tiempo que llevamos de casados. \u00a1Alguien tiene que hab\u00e9rselo ense\u00f1ado cuando andaban desnudos! \u00a1As\u00ed es que la agarr\u00e9 del cuello y la ahorqu\u00e9 para que me dijera la verdad! \u00a1S\u00ed! \u00a1Se est\u00e1 cogiendo a su jefe!<br> Pete dijo que hab\u00eda ido a la oficina de Patricia para agarrarse con su jefe, pero que el hombre estaba bien protegido por sus guardaespaldas. Lo echaron al estacionamiento. Quer\u00eda romper las ventanas, tirarles piedras, pero las guardaespaldas le dijeron que si lo hac\u00eda terminar\u00eda en la c\u00e1rcel, o a\u00fan peor, con una bala en la cabeza.<br> \u2014\u00bfSon los que te golpearon, Pete? \u2014le pregunt\u00e9.<br> \u2014No \u2014dijo, abatido\u2014. Anduve por la calle y entr\u00e9 en la oficina de ventas de una agencia de coches usados. Le di un golpazo al primer vendedor que vino a hablarme. El hombre estaba aturdido, pero no se enoj\u00f3. Me dijo: \u00ab\u00a1C\u00e1lmese, se\u00f1or, c\u00e1lmese! A\u00fan se puede negociar\u00bb.<br> Cuando lo volv\u00ed a golpear en la boca, se puso f\u00farico. Era un tipo grande y me dio en la boca y en el ojo y me dej\u00f3 tirado en el suelo. Cuando despert\u00e9 \u2014continu\u00f3 Pete\u2014, estaba acostado en el sof\u00e1 de su oficina. O\u00ed que llegaba una ambulancia, as\u00ed es que me levant\u00e9 y sal\u00ed corriendo. Entonces vine a verte.<br> Empez\u00f3 a sollozar sin contenerse. Vomit\u00f3. Estaba hecho un desperdicio. Llam\u00e9 a su mujer y en menos de diez minutos lleg\u00f3 al apartamento. Se puso de rodillas delante de Pete y le jur\u00f3 que lo amaba s\u00f3lo a \u00e9l, que todo lo dem\u00e1s que ella hac\u00eda eran imbecilidades y que el de ellos era un amor de vida o muerte. Los otros no eran nada. Ni siquiera los recordaba. Los dos se desahogaron en llantos, y desde luego se perdonaron. Patricia llevaba gafas oscuras para esconder el hematoma del ojo derecho que le hab\u00eda puesto Pete (Pete era zurdo). Los dos ni sab\u00edan ya que estaba yo all\u00ed, y se marcharon. Salieron abrazados, dejando la puerta abierta.<br> La vida parec\u00eda continuar como siempre. Mis amigos se portaban conmigo como siempre lo hab\u00edan hecho. Est\u00e1bamos como de costumbre, involucrados en ir a fiestas, al cine o simplemente a chismear; o buscando restaurantes donde ofrecieran \u00abtodo lo que puedas comer\u00bb por el precio de una comida. Sin embargo, a pesar de este estado seudo-normal, un extra\u00f1o y nuevo factor parec\u00eda haber penetrado en mi vida. Como el sujeto que lo experimentaba, se me hizo aparente que de pronto yo me hab\u00eda vuelto muy intolerante. Hab\u00eda empezado a juzgar a mis amigos de la misma manera en que hab\u00eda juzgado al psiquiatra y al profesor de antropolog\u00eda. \u00bfQui\u00e9n era yo para ponerme a juzgar a los dem\u00e1s?<br> Me sent\u00ed inmensamente culpable. Juzgar a mis amigos hab\u00eda creado un estado de \u00e1nimo desconocido. Pero lo que consideraba peor, era que no s\u00f3lo los juzgaba, sino que encontraba sus problemas y tribulaciones asombrosamente banales. Yo era el mismo; ellos eran mis mismos amigos. Hab\u00eda escuchado sus quejas y relatos de sus situaciones cientos de veces, y nunca hab\u00eda sentido nada m\u00e1s que un profundo sentido de identificaci\u00f3n con lo que o\u00eda. Mi horror al descubrir este nuevo \u00e1nimo me abrumaba.<br> El aforismo de que las desgracias nunca vienen solas, no podr\u00eda haber sido m\u00e1s cierto en aquel momento de mi vida. La desintegraci\u00f3n total de mi vida vino cuando mi amigo, Rodrigo Cummings, me pidi\u00f3 que lo llevara al aeropuerto de Burbank; de all\u00ed saldr\u00eda para Nueva York. Era una maniobra de gran drama y desesperaci\u00f3n por su parte. Consideraba su maldici\u00f3n estar atrapado en Los \u00c1ngeles. Para el resto de sus amigos, era una gran broma el hecho de que hab\u00eda intentado varias veces atravesar en coche todo el pa\u00eds para ir a Nueva York, y cada vez que lo hac\u00eda, el coche se le descompon\u00eda. Una vez hab\u00eda llegado hasta Salt Lake City antes de que le fallara; necesitaba un motor nuevo. Tuvo que dejarlo all\u00ed. La mayor\u00eda de las veces le suced\u00eda en las afueras de Los \u00c1ngeles.<br> \u2014\u00bfQu\u00e9 le pasa a tus coches, Rodrigo? \u2014le pregunt\u00e9 una vez, con sincera curiosidad.<br> \u2014No s\u00e9 \u2014respondi\u00f3 con un velado sentido de culpabilidad. Y entonces con una voz igual a la del profesor de antropolog\u00eda en su papel de predicador fundamentalista, dijo\u2014: Quiz\u00e1s es que cuando salgo a la carretera acelero el coche a toda velocidad porque me siento libre. Usualmente abro todas las ventanillas. Quiero sentir el viento en la cara. Me siento como chico en busca de algo nuevo.<br> Me resultaba obvio que sus coches, que siempre eran carcachas, ya no ten\u00edan la capacidad de viajar a toda velocidad, y que sencillamente les quemaba el motor.<br> De Salt Lake City, Rodrigo hab\u00eda regresado a Los \u00c1ngeles haciendo autostop. Claro que podr\u00eda haber hecho autostop hasta Nueva York, pero nunca se le ocurri\u00f3. Rodrigo parec\u00eda padecer de la misma condici\u00f3n que tambi\u00e9n me afectaba: una pasi\u00f3n inconsciente por Los \u00c1ngeles que \u00e9l quer\u00eda rechazar a toda costa.<br> En otra ocasi\u00f3n, su coche estaba en excelente condici\u00f3n mec\u00e1nica. Podr\u00eda haber hecho el viaje f\u00e1cilmente, pero Rodrigo aparentemente no estaba en condiciones de dejar Los \u00c1ngeles. Lleg\u00f3 hasta San Bernardino, donde se meti\u00f3 a un cine a ver una pel\u00edcula: Los Diez Mandamientos. Esa pel\u00edcula, por razones que s\u00f3lo Rodrigo conoc\u00eda, le produjo una nostalgia insuperable por Los \u00c1ngeles. Regres\u00f3 y llor\u00f3, dici\u00e9ndome que la pinche ciudad de Los \u00c1ngeles le hab\u00eda construido una barrera a su alrededor y no lo dejaba salir. Su esposa estaba feliz de que no se hubiera ido, y su novia, Melissa, estaba a\u00fan m\u00e1s contenta, aunque un poco desilusionada porque tuvo que devolverle los diccionarios que \u00e9l le hab\u00eda regalado.<br> Su \u00faltimo intento desesperado de llegar a Nueva York por avi\u00f3n, fue a\u00fan m\u00e1s dram\u00e1tico, porque sus amigos le prestaron el dinero para el boleto. Dijo que de este modo, como no ten\u00eda la menor intenci\u00f3n de devolverles el pr\u00e9stamo, se estaba asegurando de que no regresar\u00eda. Met\u00ed sus maletas en la cajuela de mi coche y salimos para el aeropuerto de Burbank. Coment\u00f3 que el avi\u00f3n no sal\u00eda hasta las siete. Era temprano por la tarde y ten\u00edamos tiempo suficiente para meternos a un cine. Adem\u00e1s, \u00e9l quer\u00eda darle un \u00faltimo vistazo a Hollywood Boulevard, el centro de nuestras vidas y actividades.<br> Fuimos a ver una pel\u00edcula \u00e9pica en technicolor y cinerama. Era una de esas pel\u00edculas insoportables y largas que parec\u00eda atraer toda la atenci\u00f3n de Rodrigo. Cuando salimos del cine, ya estaba oscureciendo. Me fui a toda velocidad a Burbank en medio de un tr\u00e1nsito pesad\u00edsimo. Me exigi\u00f3 que tom\u00e1ramos las calles en vez de la autopista, que a esas horas estaba congestionada. El avi\u00f3n despeg\u00f3 al llegar nosotros al aeropuerto. Fue la \u00faltima gota. Sumiso y derrotado, Rodrigo fue a la caja y present\u00f3 su boleto para que se lo rembolsaran. La cajera escribi\u00f3 su nombre, le dio un recibo y le dijo que el dinero le llegar\u00eda dentro de seis a doce semanas desde Tennessee, donde se encontraban las oficinas de contadur\u00eda de la aerol\u00ednea.<br> Regresamos al edificio donde los dos viv\u00edamos. Como no se hab\u00eda despedido de nadie esta vez, por temor a la verg\u00fcenza, nadie ni siquiera se hab\u00eda dado cuenta de que hab\u00eda intentado irse una vez m\u00e1s. El \u00fanico inconveniente era que hab\u00eda vendido su coche. Me pidi\u00f3 que lo llevara a la casa de sus padres, porque su pap\u00e1 iba a darle el dinero que hab\u00eda gastado en su boleto. Su padre siempre hab\u00eda sido, durante todo el tiempo que yo lo hab\u00eda conocido, el hombre que sacaba de apuros a Rodrigo en cada situaci\u00f3n problem\u00e1tica que se met\u00eda. El eslogan del padre era: \u00ab\u00a1No temas, Rodrigo padre te espera!\u00bb. Despu\u00e9s de o\u00edr la petici\u00f3n de Rodrigo de un pr\u00e9stamo para pagar su otro pr\u00e9stamo, el padre mir\u00f3 a mi amigo con la expresi\u00f3n m\u00e1s triste que jam\u00e1s hab\u00eda visto yo. \u00c9l mismo estaba con terribles problemas econ\u00f3micos.<br> Abraz\u00e1ndolo, le dijo: \u00abNo puedo ayudarte esta vez, muchacho. Ahora s\u00ed tienes que temer, porque Rodrigo padre ya se fue\u00bb.<br> Quise desesperadamente sentirme uno con mi amigo, sentir su drama como siempre lo hab\u00eda hecho, pero no pude. S\u00f3lo me enfoqu\u00e9 en la declaraci\u00f3n del padre. Parec\u00eda de una finalidad que me galvaniz\u00f3.<br> Busqu\u00e9 \u00e1vidamente la compa\u00f1\u00eda de don Juan. Dej\u00e9 todo pendiente en Los \u00c1ngeles para hacer el viaje a Sonora. Le cont\u00e9 del humor extra\u00f1o en que me encontraba con mis amigos. Llorando de remordimiento, le dije que hab\u00eda empezado a juzgarlos.<br> \u2014No te aloques por nada \u2014me dijo don Juan calmadamente\u2014. Ya sabes que una era entera de tu vida est\u00e1 por terminar, pero la era no termina hasta que muera el rey.<br> \u2014\u00bfQu\u00e9 quiere decir con eso, don Juan?<br> \u2014T\u00fa eres el rey y t\u00fa eres exactamente como tus amigos. \u00c9sa es la verdad que te tiene sacudi\u00e9ndote en tus pantalones. Una cosa que puedes hacer es aceptar las cosas como son, que claro, no lo puedes hacer. La otra, es decir: \u00abYo no soy as\u00ed, yo no soy as\u00ed\u00bb, y repetir que t\u00fa no eres as\u00ed. Pero te prometo que va a llegar el momento en que te vas a dar cuenta de que s\u00ed eres as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos Castaneda (Extracto de &#8220;El lado activo del infinito&#8221;)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vista que no pude soportar Los \u00c1ngeles siempre hab\u00eda sido mi hogar. 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