Hipocresía

Voy a explicar de primera mano cómo funciona el tema de la inmigración en españa. Digo de primera mano porque vivo muy cercano a ella; se puede decir que convivo con la inmigración.

Voy a explicar el caso de los latinoamericanos que entran de forma legal en el país. Lo primero que han de hacer es pagar un pasaje de avión cuya suma (alrededor de 1.000 € ya que tienen que demostrar la vuelta) les cuesta un enorme esfuerzo juntar para poder entrar de manera legal con visado de turista. Los requisitos para poder entrar de este modo son: pagar adicionalmente un seguro de viaje (más de 100 € para cubrir los 3 meses del visado) y llevar consigo una carta de invitación emitida por un residente legal del país (80 € cuesta el trámite en la policía) o bien una reserva de hotel para el periodo de estancia (calculemos un mínimo de 20 € la noche que si fueran 3 meses serían 1.800 € pero siempre se puede decir que vas a estar 1 semana en un hotel en la primera ciudad a la que llegas y que después te vas a mover). A pesar de cumplir todos estos requisitos, se han dado casos en que la policía del aeropuerto no ha dejado entrar a algunos viajeros por razones no especificadas. Si no cumples esos 3 requisitos, es seguro que no te van a dejar entrar.

Una vez pasado este primer escollo, te puedes mover libremente por el país, pero obviamente no vas a poder trabajar de forma legal nunca, nadie te va a contratar en un puesto de cara al público o donde haya el más mínimo riesgo de que en una inspección descubran que existe un trabajador extranjero con visado de turista puesto que te expones a multas enormes. Por lo tanto el inmigrante irregular, si quiere trabajar tendrá que aceptar los trabajos más oscuros y ocultos (y claro, peor pagados) para poder sobrevivir, es decir, jornaleros en el campo, construcción en lugares apartados, sirvientas, cuidadores de mayores, … o cosas peores.

Encontrar trabajos en negro no es algo tan fácil puesto que ya hay cantidad de inmigrantes cubriendo esas tareas, pero si tienes la suerte de encontrarlo, por lo general te quedas sabiendo que no puedes salir del país hasta que no pasen 3 años. A los 3 años de permanecer en el país sin haber salido de el tienes derecho a pedir lo que se llama habitualmente la visa precaria, la cual te habilitaría para poder acceder a un trabajo de forma legal. Pero mientras has estado trabajando durante 3 años bajo una forma moderna de esclavitud que es la que ejercen los inmigrantes irregulares. No pagas impuestos ni cotizas a la seguridad social. Cada vez que vas al ambulatorio o al hospital te atienden aunque la factura se la pasan a tu país de origen y queda pendiente de pago. Existe también la posibilidad de que un asistente social te habilite la atención médica con lo cual ya no te pasan las facturas cada vez que te atienden, pero has de llorarles para que te den la habilitación.

Si por algún motivo sales del país después de los 3 primeros meses que cubre el visado de turista y antes de los 3 años, puedes tener claro que no te van a dejar entrar de nuevo en el país, no importa si cumples los requisitos exigidos: sencillamente estás marcado e inhabilitado para entrar. Así que el inmigrante irregular ya sabe que ha de cumplir esa “condena” durante 3 años para poder aspirar a un trabajo digno.

Obviamente, los trabajadores irregulares contribuyen a cimentar las bases del capitalismo: explotarnos las unas a las otras es la base del sistema y nada como los inmigrantes para poder disfrutar de los beneficios de la plusvalía sin que nada de todo este submundo salga a la luz ni los medios lo expliquen de forma clara. Se habla continuamente de este “problema” pero en realidad todas sacamos ventaja de el. No podríamos consumir productos del agro a los precios de esclavitud que encontramos en los mercados y no podemos competir con mano de obra digna y por eso los agricultores tradicionales desaparecieron para dejar paso a una industria que sustituyó al campesino por maquinaria pesada, semillas modificadas genéticamente, agrotóxicos, fertilizantes químicos y esclavos para todo aquello que requiere la intervención manual humana.

Es muy hipócrita que a pesar de las restrictivas leyes de inmigración de los países de la zona Euro, las calles se llenen de carteles como este de ONGs (“Organizaciones de la NeoGobernanza” como yo las llamo) que inviten a la aflicción pero que en el fondo cumplan el papel para el cual están programadas dentro de esta nueva forma de fascismo enmascarado que viven las primeras décadas del siglo XXI.

La pregunta no es si salvamos o no al inmigrante irregular. La pregunta, es qué vamos a hacer con el una vez lo salvemos. Una vez salvado, el inmigrante tendrá dos opciones: volver a su país o quedarse a trabajar como esclavo.

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