Hoy hablan algunos de cambios hacia la derecha. Ellos preferirían un cambio a la izquierda. Pero digo yo ¿De qué cambio hablamos? Todos imaginamos nuestros mundos ideales. Pero nuestros deseos no son universales. La derecha pide cambios que realmente cree beneficiosos: cree en el poder del mercado para reordenar el mundo, cree que disminuyendo el estado seremos mas libres, etc. Yo no se si son buenos o malos, lo único que se es que creen en el poder benefactor de esos cambios, al menos para ellos. En eso no son hipócritas.
La izquierda cree en un mayor control por parte del estado y en una redistribución de la riqueza (que no debería de existir, es contra-natura. Pero nadie se plantea eliminarla, es decir, acabar con las leyes que son las que sostienen este expolio perpetuo). Cree en el productivismo (como la derecha) y en el consumo, no sólo para unos pocos, peor, para todos! Cree que los pobres deberían de vivir como los ricos. No se plantean consumir menos sino más, eso sí, todos. Ninguna izquierda (salvo algunas más reales, que han llegado más lejos en sus postulados y las que más amenazan la libertad individual) se propone realmente reducir el consumo. Pero nadie hace hincapié en la responsabilidad personal ni en el autocontrol y la sostenibilidad. Todo lo arreglan con prohibición y todos sabemos que ese camino deriva en frustración y que la frustración no mejora sino que empeora nuestras vidas.
Todo el mundo desea cambios (es el lema más usado en cualquier campaña política). Pero no hace falta mover un dedo para que esos cambios sucedan. El mundo vive en un continuo devenir, nada permanece inerte. No olvidemos que no nos podemos separar del proceso evolutivo que significa estar vivos. Cuando hablamos de cambios en un sentido político, en realidad buscamos que las cosas cambien en la forma que nosotros mismos deseamos. Pero los cambios nunca son estables. Transformar lo exterior es un proceso que requiere un continuo apuntalamiento. Los taoistas hablan de no precipitar esos cambios, del fluir, de la no-acción (wu wei). Ese ideal de cambiar el mundo ¿No podría ser la más pura expresión de nuestro ego? Nada es mejor ni peor. Desear nos genera frustración dicen los budistas, es la causa de todos nuestros males en la tierra.
Eso, por supuesto no quiere decir quedarse siempre de brazos cruzados (aunque no hemos de olvidar que no hacer nada también genera cambios). Lo que quisiera llegar a aprehender es que los cambios importantes no sólo vienen de arriba (dios o estado). Los cambios realmente importantes son hacia adentro. “No hay otros mundos, pero sí otros ojos”. Recordar que el mundo no va a sufrir cambio alguno hacia un estado mejor por siempre, por muy buenas intenciones que tengamos. No vamos nunca a encontrar un estado de gracia que dure eternamente. Los budistas llaman a ese estado el nirvana y no es una consecución colectiva ni política sino puramente personal.